La campaña alrededor de la Consulta Popular ya arroja resultados positivos. Los dirigentes sociales, políticos, gremiales y la academia han hecho conciencia de un clamor popular: la búsqueda de la justicia.
Esto implica, que el país exige, que por fin se tenga un sistema judicial que entierre de una vez y para siempre el actual, organizado por la partidocracia y el poder oligárquico que incluye a banqueros corruptos, los poderes mediáticos, y la alta cúpula de la iglesia, que sobre todo en las campañas políticas lo utilizan para beneficio de la plutocracia, la especulación y la explotación.
Una vez más queda al descubierto ese poder que con cualquier pretexto, se opone a los cambios. No les causa ninguna gracia a grandes propietarios de medios nacionales y a poderosos banqueros, no poder penetrar en otros sectores de la economía. A los de fortunas malhabidas, dar cuenta de sus orígenes. A los medios, tener controles. A los malos patronos, a afiliar al IESS a sus trabajadores, so pena de sanciones drásticas. A todos ellos, no tener a sus órdenes a jueces de bolsillo y tribunales negociables.
Otros “dirigentes” sociales conducidos por sinuosas ONG`S, y algunos ”izquierdistas” hacen causa común con la derecha, y se llenan la boca con especulaciones teórico-jurídicas.
Rabiosamente argumentan que las normas existen, olvidando que desde siempre se tiraron al tacho de basura y que varios textos de Montecristi, no han funcionado.
Se olvidan de principios elementales de la dialéctica y de la necesidad de ajustar las normas, para imprimir ritmos históricos, adecuados a los tiempos de cambio.
Muchos ingenuos han organizado portales electrónicos para recoger cualquier basura contra Rafael Correa y dar cabida a cualquier soquete intelectualoide que vocifera contra el gobierno.
Algunos mozalbetes de las letras hasta lo acusan de fascista y muy sueltos de huesos afirman que viven la época más oscura. ¿Los de Montecristi Vive creen eso?. Si no es así, por elemental ética deben reorientar sus críticas, a las que tienen derecho, pero no recojan tanta basura mediática y pervertidos criterios, para saciar odios, venganzas resentimientos y frustraciones.
El pueblo al responder SÍ en la Consulta, exigirá que sin dilaciones y peor sesgos se inicie una etapa revolucionaria de organización que apunte a lograr la anhelada JUSTICA: imparcial, eficiente y universal, en base a un sistema transparente.
¡Será el mejor tapón democrático para los detractores!


